ETAPA DE 1 A 2 AÑOS
Un planeta para descubrir... juntos
Cuando nuestros pequeños finalizan su primer año están listos para una nueva etapa. Una etapa en la que el movimiento es determinante. Porque sus nuevas habilidades motoras les empujan a descubrir el mundo ayudándoles a conectar su cuerpo, sus sentidos y comenzando a abrirse al mundo social.
Este nuevo año está marcado por descubrimientos constantes, una creciente autonomía y logros que suceden a un ritmo vertiginoso. Como educadores y copilotos en este viaje, no hay nada mejor que disfrutar de sus avances y redescubrir el mundo a través de sus ojos.
Y lo hacemos juntos, con ellos y con vosotros, formando un equipo invencible. ¿Te apuntas a explorar esta etapa con nosotros?
Nuestros exploradores en Planeta Descubrimiento
¿Te imaginas que cada día descubrieras algo nuevo? ¿y que todo despertara la motivación e ilusión por seguir haciéndolo, por ponerte a prueba, por llegar cada día un poquito más lejos?
Nuestros niños y niñas de 1-2 son así. A medida que van perfeccionando su movimiento autónomo disfrutar de ponerse a prueba. Por eso nuestra aula de 1-2 años tenía que llamarse planeta descubrimiento.
- Nuestro cuerpo y sus posibilidades. Cuando se inicia el movimiento autónomo y la locomoción nuestros exploradores necesitan ponerse a prueba. Y lo hacemos realizando diariamente actividades neuromotoras que fomentan el control y su desarrollo físico y cognitivo. Porque cada movimiento crea conexiones neuronales, y cada repetición las fortalece.
- Nuestro entorno cercano. Disfrutando de nuestro huerto y nuestro jardín sensorial que nos permite experimentar con todos nuestros sentidos.
- Nuevos sentidos. Porque tenemos más de siete, y dos de ellos son imprescindibles para tener un buen desarrollo. El sistema vestibular para propiciar nuestro equilibrio y la buena integración del resto de los sentidos, y el sistema propioceptivo para sentir nuestro propio cuerpo. Y todos ellos los favorecemos en las aulas.
- Descubriendo todo de lo que somos capaces. Fomentando la autonomía también fomentamos un buen autoconcepto. Por eso damos tiempo y posibilidades a nuestros niños para que vayan consiguiendo pequeños logros por sí mismos, reforzando con afecto cada uno de sus avances.
- El mundo que nos rodea a través del juego y del descubrimiento. Realizando propuestas en las que ellos mismos puedan encontrar respuestas a través del ensayo, el error y la exploración activa, tanto en el aula como en nuestro bosque.
- Cómo comunicarnos. Descubrir el placer por comunicarse también es propio de esta etapa. Y lo hacemos con lenguaje gestual, verbal… utilizando una comunicación emocional y respetuosa.
- Con música. La música y la expresión corporal no solo es divertida, también refuerza la integración de aprendizajes y les permite expresarse de forma creativa.
- Juntos: el valor de la socialización. A partir de los 14 meses nuestros niños están listos para abrirse al mundo. Empiezan a descubrir a los “otros”, iniciándose en sus primeras relaciones con compañeros a los que imitar y de los que aprender e iniciándose en el valor del vínculo social.
Una semana en Planeta Descubrimiento
- Juegos y actividades psicomotrices para desarrollar equilibrio, coordinación, control postural y motricidad fina.
- Exploración creativa y sensorial, con materiales diversos y talleres artísticos sin límites.
- Experimentación con el entorno, manipulando temperaturas, formas, colores y elementos naturales o reciclados.
- Expresión comunicativa y musical, fomentando el lenguaje verbal y corporal a través de cuentos, teatros y música.
- Autonomía personal, aprendiendo hábitos básicos como lavarse las manos, vestirse o usar la cuchara.
- Convivencia y desarrollo afectivo, disfrutando en comunidad con compañeros y familias.
- Juegos en grupo, reforzando la socialización y el sentido de pertenencia.
- Talleres artísticos, como teatro, danza, música y pintura, para potenciar la creatividad.
- Juego libre y estructurado, incluyendo juego heurístico, simbólico y de descubrimiento.
- Segunda lengua vehicular en inglés, introduciendo el idioma de forma natural en el día a día, sin forzarlo.